Kyoto: El Pabellón de Oro (Kinkaku-ji)

Kyoto es el destino ideal para visitar templos. Si bien en todo Japón hay templos y santuarios, la antigua capital de Japón es el principal destino a la hora de recorrer templos históricos.

El Kinkaku-ji (o comúnmente también llamado el Pabellón Dorado o el Pabellón de Oro) es uno de los templos más importantes e icónicos de Japón. Es muy común ver su imagen en sitios sobre destinos turísticos o entre las fotos de cualquier conocido que haya visitado tierra nipona. Sin embargo, esas postales y fotos, a pesar de su belleza, no pueden aproximarse a la imponente y majestuosa experiencia que es tener al Kinkaku-ji delante.

El nombre oficial del templo es Rokouon-ji (鹿苑寺) y fue construido en 1397 como lugar de descanso del shogun. Funciona como templo zen desde 1408, tras la muerte del shogun.

El Pabellón Dorado, o Kinkaku, es una estructura de tres pisos ubicado en los terrenos del Templo. Las dos plantas superiores están recubiertas con hojas de oro puro. En el techo del pabellón hay un fenghuang o “ave fénix” dorado. Debido a su color y a su ubicación, el pabellón realmente parece brillar y flotar en el jardín.

Debido a que el Kinkaku-ji es un destino tan conocido, hay literalmente cientos de turistas que descienden desde micros y se internan en los jardines del templo. Sin embargo, a pesar de la cantidad de gente, una vez que tengas tu entrada (que vale aclarar es una de las entradas más lindas de todos los templos que visité en Japón), te encamines hacia donde está el templo y finalmente logres verlo en todo su esplendor, vas a entender porqué valió la pena haberte aventurado hasta allí.

Dado que amo la literatura y, especialmente a los escritores japoneses, no puedo dejar de nombrar en esta entrada a una novela del escritor japonés Yukio Mishima titulada “El pabellón de oro”. En esta obra el autor reconstruye, ficcionalmente, los hechos ocurridos en 1950 cuando un joven monje causó un incendio en el Pabellón, tratando de encontrar una explicación a lo ocurrido.

Para cerrar el post, quiero enfatizar que realmente no es exageración decir que las fotos del Pabellón no le hacen justicia a la experiencia de verlo en primera persona. Cuando después de dar algunas vueltas por el camino que lleva a los jardines del templo, de repente quedó visible el pabellón, me quedé algunos instantes sin reaccionar, perdida en la contemplación de esa bellísima estructura que se asomaba a lo lejos, imponente detrás un lago. Si estás en Kyoto, espero que el Kinkaku-ji esté muy arriba en tu lista de cosas para ver 🙂

El templo se puede visitar, todos los días, entre las 9:00 AM y las 5.00 PM.

El costo de la admisión al templo es de ¥400.

El modo más fácil de llegar es en bus o colectivo, que es el medio más efectivo para moverse dentro de Kyoto.

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