Perdida en Shibuya Station

Las estaciones de tren en Tokyo son más parecidas a un aeropuerto que a lo que una argentina podría esperar de una estación de tren. Son edificios enormes donde confluyen estaciones de distintas líneas de tren, de subte, negocios para comer, para comprar comida, ropa o cualquier cosa que necesites. Se extienden verticalmente en diferentes pisos y horizontalmente en un espacio muy amplio. Son grandes, impecables, llenas de señalizaciones y de gente yendo y viniendo de un punto a otro. Tanto tráfico de gente hace difícil detenerse a ver las señalizaciones, pero con algo de práctica, uno empieza también a aprender cómo moverse dentro de las estaciones y a hacer correctas combinaciones de líneas de transporte.

Ahora bien, salir de las estaciones es un tema aparte. Varias veces me encontré dando vueltas por los distintos pisos de las estaciones de Tokyo en varias ocasiones, confundida respecto al nivel o piso en donde iba a encontrar la salida. Sin embargo, la vez que más recuerdo es cuando fui a visitar Shibuya.

Después de bajarme del tren y empezar el recorrido de lo que suponía me llevaría a la salida de la estación, me encontré en verdad dando vueltas en pisos comerciales, subiendo y bajando escaleras mecánicas sin saber exactamente si estaba alejándome o acercándome nuevamente al punto inicial desde donde había bajado del tren. Veía cómo pasaba una y otra vez por en frente de los mismos locales, hasta que tuve que admitirlo, estaba perdida dentro de la estación. No sabía cómo salir.

Tímidamente me acerqué a una de las ventanas de la estación y pude ver el famoso cruce de cinco esquinas de Shibuya, con gente caminando en todos los sentidos, con sus paraguas, en perfecta armonía. Contemplé esta vista un rato. Pensé que no iba a poder salir y cruzar las calles de Shibuya yo misma, pero al menos podía conformarme con la vista desde las ventanas de la estación. Estuve a punto de resignarme.

Al cabo de algunos minutos de contemplación, que me sirvieron para descansar, decidí volver a intentar salir de la estación.

Volví a dar algunas vueltas sobre lugares por los que ya había pasado, leí señalizaciones e intenté nuevas combinaciones de escaleras y caminos (como en un verdadero laberinto) y, finalmente, luego de varios minutos más de transitar por escaleras y entre tiendas, pude encontrar la salida y cruzar Shibuya como (casi) una tokyota más.

Así que ya sabés, cuando estés en Tokyo, dando vueltas por alguna estación, sabé que no estás solo. Todos los turistas estuvimos alguna vez “perdidos en Tokyo”.

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